La batalla de los hermanos Harbaugh fascina a los Estados Unidos

Jim, entrenador de los San Francisco 49ers, y John, técnico de los Baltimore Ravens, se disputan el trono de la la NFL en la Super Bowl de Nueva Orleans entre cifras mareantes

La batalla de los hermanos Harbaugh fascina a Estados Unidos

LSuper Bowl, el partido del año que derrite al público estadounidense, reducido a un asunto de familia. El duelo entre Jim y John, los hermanos Harbaugh, centrará casi todas las miradas en el Superdome de Nueva Orleans, el escenario que coronará a Baltimore Ravens o San Francisco 49ers como el mejor equipo de la NFL (00.30 horas en España).

Aunque parezca extraída de un guión de Hollywood, la historia del clan de los Harbaugh refleja la entrega del país hacia su deporte fetiche, el fútbol americano, que dobla en popularidad al béisbol y cuadriplica la de la NBA. La NFL es el campeonato que más ingresos genera en todo el planeta, sin rival en números de asistencia a los estadios y capaz de reunir frente al televisor cada año a más de 100 millones de espectadores.

La cita, convertida desde hace tiempo en una exhibición audiovisual, escaparate publicitario y concierto musical, habla sobre un país en el que los niños sueñan con jugar algún día el gran partido, la Super Bowl, como de pequeños soñaron los hermanos Harbaugh.

Estrella desde el primer día

Baltimore y San Francisco tienen mucho que agradecer a Jack Harbaugh, padre de las criaturas. Dedicó cuatro décadas de su vida a entrenar equipos juveniles y universitarios. Se convirtió en un modelo para Jim y John, dos chicos que han seguido trayectos dispares para llegar a la Super Bowl de Nueva Orleans. Camino de rosas para el pequeño, Jim Harbaugh, más atlético y con mejores dotes para el juego que su hermano, fue un quarterback de relativo éxito durante catorce años en la NFL.

Jim, técnico de los 49ers, jugó durante 14 años en la NFL como quarterback

De ahí pasó a la banda, primero como asistente pero en apenas un par de años logró el puesto de entrenador principal en la Universidad de San Diego. Estuvo tres años y triunfó, lo que llamó la atención de la prestigiosa Stanford. A menudo histriónico, visceral y polémico, Jim prontó cosechó una enorme popularidad que le relacionó pronto con equipos de la NFL al tiempo que llovían victorias, premios y todo tipo de reconocimientos. Acabó aceptando la oferta de la histórica franquicia de los 49ers, la misma en la que se forjó la leyenda de Montana, en enero de 2011. El primer objetivo era reconstruir el vestuario: Jim lo hizo y, además, metió al equipo en los playoffs en su primera temporada.

Esta temporada los Niners de Jim Harbaugh han vuelto a superar las expectativas. Estaban entre los candidatos, derecho adquirido como uno de los conjuntos más equilibrados del campeonato: notables en defensa y solventes, sin extravagancias, en ataque. Las dudas ante la posible fragilidad del equipo sin su quarterback, Alex Smith, fuera de juego por una conmoción cerebral, se disiparon con el golpe sobre la mesa deColin Kaepernick, convertido en una de las claves de los Ninersgracias a la confianza de Harbaugh, que apunta a acaparar todos los titulares después del partido. Un quarterback de la nueva generación, mucho más atlético, más completo que la vieja guardia, con un brazo potente y unas piernas muy ágiles que le convierten en un peligro también cuando decide correr, de ahí que la «option» se haya descubierto como un arma nuclear para las defensas, incapaces de detener al monstruo.

La batalla de los hermanos Harbaugh fascina a Estados Unidos

Una vida escalando

El camino de John Harbaugh, apenas quince meses mayor que su hermano, no ha sido tan sencillo. Sin las dotes de su hermano sobre la hierba, pronto entendió que su futuro pasaba por el banquillo. A los 22 años comenzó a trabajar como asistente en la Universidad de Western Michigan junto a su padre. «Probablemente fueron los tres años en los que más aprendí de esta profesión», explica agradecido. Aquello no era ningún capricho, John estaba determinado a iniciar una carrera como entrenador y durante más de una década encadenó puestos de responsabilidad en varios equipos universitarios.

John, técnico de los Ravens, suma casi tres décadas de trabajo en la banda

John aterriza, por fin, en la NFL en el año 1998. Lo hace por la puerta pequeña, comocoordinador de los equipos especiales de los Philadelphia Eagles. Ocho años después se hace también cargo de la secundaria del equipo, su trampolín definitivo. Pese a que no ocupaba uno de los tres puestos de mayor responsabilidad en el equipo técnico, el nombre de John comenzó a sonar entre los candidatos para ocupar el banquillo de varios equipos. No era de los favoritos pero logró impresionar a la directiva de los Ravens, que le contrataron en 2008. Fue un éxito. Siempre discreto, cómodo en un segundo plano, los números avalan la trayectoria de John: los Ravens han alcanzado los playoffs en las últimas cinco temporadas de manera consecutiva, un hito en un campeonato enormemente competitivo.

El mayor de los Harbaugh tiene fama de conciliador, pero también exhibe mano izquierda. El técnico se plantó ante el vestuario después de una humillante derrota ante los Texans. Obligó a los jugadores, criticados por su falta de concentración, a entrenar con el equipo completo, protecciones incluidas, como si fuesen a disputar un partido real. Aquello provocó en un amago de rebelión entre la plantillaque se esfumó cuando el técnico puso las cartas sobre la mesa: dio la palabra a los jugadores y hablo de tú a tú con los pesos pesados. Una catarsis. «El intercambio de opiniones encarna lo que debe ser un equipo», aseguró luego a la prensa el técnico.

La despedida de un histórico

La batalla entre hermanos esconde cientos de aristas de una Super Bowl que supondrá el colofón a la carrera de Ray Lewis, uno de los mejores linebackers de la historia que ha pasado de héroe a villano y de villano a héroe a lo largo de sus 17 años en activo, siempre fiel a la camiseta de los Ravens.

La victoria del equipo de Baltimore centraría los focos sobre el eternamente cuestionado Joe Flacco, que quiere demostrar que es un quarterback de elite. Si la victoria va para San Francisco los titulares serán para el prodigio de Kaepernick. Pero pase lo que pase en el Superdome la fiesta está asegurada, al menos, en media casa de los Harbaugh.

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